domingo, enero 29, 2006
martes, enero 24, 2006
lunes, enero 23, 2006
cirCo




De una vez todo se volvió un circo, no podía evitar intentar caminar por la cuerda floja, reirme y hacer reir como un payaso y pensar que la función había terminado cuando recién empezaba. Han sido semanas de trapecista y tela. He podido hacer acrobacias desde las alturas, sin miedo a caerme y con un público ya no muy grande e intenso, pero fiel. Quizás es la temporada del año, las entradas se han podido vender de un momento a otro. Pensé, por un instante, que se había acabo el período de decadencia, los circos volvían a tomar importancia. Mis ensayos de malabarismo ahora podían tener un fin, faltan la seguridad y las ganas por mantener este circo algunos meses más.
Sin embargo, no he podido dejar de cuestionarme ciertos datos sobre la mantención del circo, a fin de cuenta lo que estudio a veces me hace ser una increpante calculista. El costo de oportunidad. El circo en cualquier momento puede desbaratarse, ya no es un buen negocio y puede costar sustentarlo. No lo puedo proyectar más que algunos meses, el increíble aumento de la venta de entradas por ahora le da vida. Pero no puedo olvidarme de la gente que tanto ha luchado por este proyecto, algunos han trabajado años y otros esperado. Siempre creímos que lograríamos la felicidad junto con esta vida de circo, viajaríamos por el mundo. Ahora estamos en pleno viaje junto al circo y los malabarismos practicados han tenido frutos.
Hasta que dure.
Gracias Vostok denuevo por las imágenes.
lunes, enero 16, 2006
miércoles, enero 11, 2006
Coffee & Cigarrets




Una muy buena película.
huele a café y humo
Estimado laifSon;
Una increíble película, Coffee and Cigarrets de Jim Jarmusch. Cuántas situaciones pueden desencadenarse junto a una simple taza de café?. Compartimos esa obsesión por los cafés, que buenos momentos fueron. El café Rosal es ahora un lugar de recuerdos, de olor a café y humo de cigarro
martes, enero 10, 2006
ON -OFF
ON
Un billete azul asoma por mi sostén;
no sé si yo lo puse ahí,
o si acaso alguien lo introdujo mientras bailaba.
Me arrastro cual babosa líquida y hedionda,
justo en el instante en que cientos de individuos me observan,
emitiendo ese particular sonido asfixiante.
OFF

ON
Ahora estoy sobre un colchón mojado,
y el resorte se entierra en mi cráneo adolorido.
Al parecer alguien me trajo hasta aquí,
pero el hedor a vino añejo no me deja recordar.
En el techo una araña,
y en mi muslo una cicatriz que nunca había notado.
intento levantarme, mas todo gira,
y el zumbido en el oído me obliga a permanecer inmóvil.
OFF
ON
Un hombre de cabellos negros y grasosos llora,
mientras yo creo jamás haberlo visto.
Cierro los ojos intentando enfocarlo,
y cuando los abro veo la sangre;
ese líquido rojo y viscoso está por todas partes
y poco a poco me enfrío,
sí, tirito de frío, y me paralizo.
OFF.
ale.
te imagino en un obra, el teatro y a ti leyendo. gracias ale.
Un billete azul asoma por mi sostén;
no sé si yo lo puse ahí,
o si acaso alguien lo introdujo mientras bailaba.
Me arrastro cual babosa líquida y hedionda,
justo en el instante en que cientos de individuos me observan,
emitiendo ese particular sonido asfixiante.
OFF

ON
Ahora estoy sobre un colchón mojado,
y el resorte se entierra en mi cráneo adolorido.
Al parecer alguien me trajo hasta aquí,
pero el hedor a vino añejo no me deja recordar.
En el techo una araña,
y en mi muslo una cicatriz que nunca había notado.
intento levantarme, mas todo gira,
y el zumbido en el oído me obliga a permanecer inmóvil.
OFF
ON
Un hombre de cabellos negros y grasosos llora,
mientras yo creo jamás haberlo visto.
Cierro los ojos intentando enfocarlo,
y cuando los abro veo la sangre;
ese líquido rojo y viscoso está por todas partes
y poco a poco me enfrío,
sí, tirito de frío, y me paralizo.
OFF.
ale.
te imagino en un obra, el teatro y a ti leyendo. gracias ale.
lunes, enero 09, 2006
lluVia

Un fin de semana de lluvia, frío y calor. El verano aparece y desaparece por estos lugares, cada año es distinto y cada vez más impredecible.
Siguiendo con la nostalgia, los recuerdos y las miradas; este fin de semana fue de lluvia, pero el paseo no fracasó. Quisimos aprovecharla y la disfrutamos.
Cuánto odie la lluvia por años, cuántos ánimos perdí y cuánto tiempo me encerré y escondí. Esta vez fui una aliada de la lluvia, quise reencontrarme con los zapatos húmedos, con la transpiración de los árboles y la cordillera oculta. La situación se dió a nuestro favor, un amigo y su auto multifacético nos permitió seguir haciendo lo que habíamos preparado, el picnic. La camioneta y sus toldos, la mesita, comida y un vino, nos atendieron en la playa del lago. Cobijados de la lluvia, pero acompañándola y disfrutándola.
También nos mojamos un poco, y corrimos por las calles del pueblo. Algunos niños, ya acostumbrados, nos miraban y gritaban si la lluvia estaba muy fuerte. La verdad es que no lo estaba.
El color del cielo y de los campos eran más intensos.
Estuvimos juntas lluvia, pero sería mucho decir de mi parte que estuve sumergida. Ya no te conozco tanto, ahora te admiro. Pero no soy capaz de seguirte.
La foto es de por ahí.
viernes, enero 06, 2006
sHop
Estoy sentada en la oficina de mi práctica, tengo vista a la plaza y veo como tranquilamente se mueve la gente por las calles de la ciudad. Pasan los años y cada vez que vuelvo a este pequeño centro urbano, los recuerdos y las imágenes reviven. Fueron tantos años, 18 años. La vida fuera y lejos de este lugar no me ha hecho extrañarlo, todo sucede cuando se vuelve aquí.
Hasta que punto se es capaz de abstraerse con el tiempo, tomar una mirada más objetiva aunque no extranjera. Una mirada que pertenece a este lugar, pero que observa desde fuera. Ya van tres años de distancia e intento encontrar esa mirada, no sé por qué la busco y que es lo que quiero. Quizás puede ser que creo que de alguna manera, si puedo enfocarme así lograré valorar aquello aún no valorado. Todo aquello que pasa desapercibido, que puede ser muy bello. Hay una particularidad en cada lugar de esta ciudad, muchas veces me pregunto e intento verbalizarla. No sé bien qué es, solo puedo nombrar algunos ejemplos quizás. Es un centro urbano, hay tradiciones, hay estructura social. Estamos en el campo.
Me sorprende cada día, estando ya de visita, el mundo que me rodeó alguna vez. Este mundo de campo, sutilezas, tranquilidad, mirada baja y colores. Una ciudad donde se conjugan simultáneamente personajes distintos pero complementarios.
Anoche fui a la shoperia, el lugar donde me cobijo en las vacaciones. Un pequeño antro, y lo digo con orgullo. Un antro. Donde ha sido posible juntar y revolver toda la gente que habita aquí, en alguna parte, los personajes de cada lugar. Tocaba anoche una banda de pendejos, ya para mi. Un tributo a Pearl Jam, grupo que ha marcado la historia de muchos amigos del lugar. El bar estaba lleno, la gente se apretaba para pasar, ver algo del grupo y poder agarrar un maldito asiento. Nos sentamos al final del local, pedimos unos shop y fumamos. De ese lugar apenas se escuchaba la música (en ese momento me acordaba de la tía que vive al lado, sola, y que sufre cuando hay noches de música en el bar, muerta de susto. Alguien podría entrar y no escucharía los pasos), solo veíamos gente.
Por mas pequeño que sea el pueblo uno no puede conocer a todos, las caras se repiten eso si. Y los personajes populares se saben conocidos. No podía faltar ella, la perra, la que se agarró a todos mis amigos y más de algún cagado a un ex le tiró. El travesti, una mina exquisita, con mejor culo que muchas de las que estaban ahí. La tía, el tío, el hermano, el flaco, el gordo. Las rubias, los intelectuales, los pendejos achorados, los bomberos, el jeepero, los viejos alcohólicos, el de bluiejeans con parca estilo columbia, el pololo santiaguino de una y la visita del otro, los metaleros, las rosaditas y las desastradas. Estaba toda la gente que iba a estar. Incluso estaba la sureña con pinta de estudiar en Santiago.
Hasta que punto se es capaz de abstraerse con el tiempo, tomar una mirada más objetiva aunque no extranjera. Una mirada que pertenece a este lugar, pero que observa desde fuera. Ya van tres años de distancia e intento encontrar esa mirada, no sé por qué la busco y que es lo que quiero. Quizás puede ser que creo que de alguna manera, si puedo enfocarme así lograré valorar aquello aún no valorado. Todo aquello que pasa desapercibido, que puede ser muy bello. Hay una particularidad en cada lugar de esta ciudad, muchas veces me pregunto e intento verbalizarla. No sé bien qué es, solo puedo nombrar algunos ejemplos quizás. Es un centro urbano, hay tradiciones, hay estructura social. Estamos en el campo.
Me sorprende cada día, estando ya de visita, el mundo que me rodeó alguna vez. Este mundo de campo, sutilezas, tranquilidad, mirada baja y colores. Una ciudad donde se conjugan simultáneamente personajes distintos pero complementarios.
Anoche fui a la shoperia, el lugar donde me cobijo en las vacaciones. Un pequeño antro, y lo digo con orgullo. Un antro. Donde ha sido posible juntar y revolver toda la gente que habita aquí, en alguna parte, los personajes de cada lugar. Tocaba anoche una banda de pendejos, ya para mi. Un tributo a Pearl Jam, grupo que ha marcado la historia de muchos amigos del lugar. El bar estaba lleno, la gente se apretaba para pasar, ver algo del grupo y poder agarrar un maldito asiento. Nos sentamos al final del local, pedimos unos shop y fumamos. De ese lugar apenas se escuchaba la música (en ese momento me acordaba de la tía que vive al lado, sola, y que sufre cuando hay noches de música en el bar, muerta de susto. Alguien podría entrar y no escucharía los pasos), solo veíamos gente.
Por mas pequeño que sea el pueblo uno no puede conocer a todos, las caras se repiten eso si. Y los personajes populares se saben conocidos. No podía faltar ella, la perra, la que se agarró a todos mis amigos y más de algún cagado a un ex le tiró. El travesti, una mina exquisita, con mejor culo que muchas de las que estaban ahí. La tía, el tío, el hermano, el flaco, el gordo. Las rubias, los intelectuales, los pendejos achorados, los bomberos, el jeepero, los viejos alcohólicos, el de bluiejeans con parca estilo columbia, el pololo santiaguino de una y la visita del otro, los metaleros, las rosaditas y las desastradas. Estaba toda la gente que iba a estar. Incluso estaba la sureña con pinta de estudiar en Santiago.















